Cómo se decide eso de tener un segundo hijo

Precioso

Cuando consigues recuperar tu cuerpo, cuando consigues encaminar tu carrera, cuando tu matrimonio parece que recupera su forma original, cuando reconquistas tu tiempo (más o menos) personal y haces desaparecer las ojeras (nunca del todo), llega el Todo o nada. Coges todas las fichas que has ganado hasta ahora y te la juegas a la casilla Dos. Así, sin pensar demasiado, casi a cámara lenta, tus manos recorren todo el tapiz de apuestas hasta la casilla Dos. Colocas todas tus fichas en una gran torrecita y miras a tu Santo que asiente con la cabeza, como diciendo, hasta el infinito y más allá. Coges aire de nuevo y guiñando un ojo al croupier te escuchas decir: – Anda encanto, haz girar esa ruleta. El aire abandona tu cuerpo, tu ojos se pierden en ese infinito que promete tu santo y el salón de apuestas se llena de promesas. –Vamos a ser cuatro, le…

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